Liloopy
Liloopy parte de una diferencia sencilla pero importante: una rutina define lo que debería ocurrir, mientras que una ejecución conserva lo que ocurrió en una fecha y hora concretas.
Cuéntanos qué quieres ordenar01 /
Una tarea recurrente no es solo un recordatorio
Las tareas que se repiten suelen terminar en recordatorios dispersos. Eso ayuda a recordar que algo existe, pero no siempre permite saber qué estaba pendiente, qué se completó o cómo se comportó la rutina con el paso del tiempo.
Liloopy separa la definición de la rutina de cada ejecución. Esa distinción permite conservar un historial útil y tratar cada ocurrencia como parte de un proceso, no como una nota que desaparece después de marcarla.
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El núcleo trabaja aunque no haya servidor
Un scheduler integrado genera y vence ejecuciones, mientras el proceso de reconciliación revisa el estado al iniciar la aplicación. La información permanece en SQLite local y las migraciones mantienen la base preparada para evolucionar junto al programa.
El resultado es una aplicación que no depende de una cuenta, un backend o una conexión permanente. El historial se conserva en el equipo y sigue disponible para entender qué pasó realmente.
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Una aplicación que se aparta cuando no la necesitas
Liloopy puede permanecer en el system tray mientras el trabajo continúa en segundo plano. Cerrar la ventana no equivale a detener el proceso: la aplicación puede volver a abrirse desde el tray y avisar cuando corresponda.
Ese comportamiento busca que las rutinas formen parte del día sin convertirse en otra ventana que administrar.
04 / siguiente paso
¿Tienes un proceso que debería trabajar por ti?
Cuéntanos qué se repite, qué se pierde en el camino y qué tendría que conservar una herramienta.
Hablar sobre tu rutina